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Brasil se opone a un acuerdo Boeing-Embraer



La noticia de que Boeing se plantea comprar la brasileña Embraer ha caído como una bomba en Brasília.

La noticia de que Boeing se plantea comprar la brasileña Embraer - el tercer mayor fabricante de jets comerciales del mundo y la joya industrial de la mayor economía de América Latina- ha caído como una bomba en Brasília.

Las autoridades del ministerio de Defensa y fuentes del Palacio presidencial reconocieron que la noticia de que la mayor compañía aeroespacial del mundo intentaba hacerse con Embraer les había pillado por sorpresa. Lo que quedó claro desde el primer momento es que el Gobierno brasileño, que tiene una acción preferente en Embraer que le da voz activa en cualquier decisión estratégica no está dispuesto a dejar escapar a su campeón nacional con tanta facilidad. El presidente Michel Temer aseguró el viernes que, aunque el Ejecutivo ve con buenos ojos una alianza entre Boeing y Embraer, rechazará cualquier propuesta que suponga un cambio de propietario de la compañía brasileña.

Temer anunció que el Gobierno todavía no había recibido una propuesta formal de ninguna de las dos compañías. El interés de Boeing en Embraer llega después de la jugada sorpresa de su rival europeo, Airbus, que en octubre compró C Series, el programa de jets propiedad de la canadiense Bombardier. Si Boeing termina por asociarse con Embraer, las dos operaciones podrían remodelar la industria comercial aeroespacial en un momento en el que la competencia de países como China se está disparando.

Estas operaciones aumentarían el alcance del duopolio Boeing/Airbus que durante décadas ha dominado la industria de las aeronaves más grandes, y que pasaría a dominar también el segmento de los aviones de pasajeros de menor tamaño. Aunque este segmento representa solo el 5% del mercado global de aviones comerciales, la insaciable demanda de los pasajeros por volar hará que la flota de estos aviones se duplique en los próximos 20 años.

Los analistas opinan que el dominio de Embraer en el mercado de aviones regionales en EEUU, en competencia directa con Bombardier, contribuiría a complementar la posición de Boeing en el mercado de aviones más grandes.

La cuestión fundamental es cuáles serían las condiciones de cualquier colaboración, teniendo en cuenta las consideraciones políticas de Brasil.

Los analistas han especulado ante la posibilidad de que las compañías opten por un acuerdo similar al de Airbus y Bombardier. Boeing podría hacerse con una participación del programa de jets de Embraer, aprovechando su influencia en ventas y márketing para alcanzar nuevos acuerdos.

También colaboraría con la compañía brasileña en proyectos militares, como ha hecho con el nuevo avión de transporte KC-390 de Embraer. La mayoría de los analistas creen que la presión global para la consolidación derivada del acuerdo entre Airbus y Bombardier llevará a Boeing y Embraer a buscar una solución. "Una fusión entre Boeing y Embraer aportaría importantes sinergias a ambas empresas", opina Cai von Rumohr, analista del sector para el banco de inversión Cowen.

Por su parte, Robert Spingarn, analista de Credit Suisse, aseguró en una nota que "en determinadas circunstancias es preferible una joint venture a una fusión, ya que las empresas mantendrían su presencia nacional". Aun así, según personas del entorno de la compañía, la decisión de Boeing de hacerse con el control de Embraer no se debe únicamente a la compra de C Series por parte de Airbus.

"Embraer, el campeón nacional brasileño, fue privatizado en 1994, y llegó a convertirse en una de las pocas grandes empresas brasileñas competitivas a nivel global", recuerda Paulo Furquim de Azevedo, coordinador del centro de estudios empresariales de la universidad de Insper, ubicada en São Paulo. "Este es uno de los pocos casos en los que una compañía brasileña protagoniza una exitosa política industrial", afirma Azevedo. Con unos ingresos netos de 6.200 millones de dólares el año pasado, los aviones de la empresa conocidos como "E-Jets" transportan entre 70 y 122 pasajeros. Ahora mismo se está fabricando una nueva generación más eficiente de E-Jets, con una capacidad de entre 80 y 146 pasajeros. Según Embraer, desde 2013 su avión regional representa el 83% de los pedidos de aviones de menor capacidad en Norteamérica frente al 17% de su competidor de Bombardier, el CRJ900.

Embraer tiene fábrica en Florida, aunque su sede central se encuentra en São José dos Campos, cerca de São Paulo. "Para nosotros, Brasil es pequeño en términos de ventas, con solo el 10%", aseguró la semana pasada en rueda de prensa Paulo Cesar de Souza e Silva, consejero delegado de Embraer.

No obstante, Brasil sigue siendo una base importante para la compañía. La aviación comercial representa un 57% de las ventas, los jets ejecutivos el 28% y los aviones militares el 15%. Aunque los ingresos de estos últimos son relativamente pequeños, la empresa recibe contratos importantes de la fuerza aérea brasileña, como un pedido para fabricar 28 unidades de KC-390. Embraer tiene intención de competir en el mercado global con el famoso Hercules C-130, fabricado por Lockheed Martin. El resto de contratos militares de Embraer incluyen el suministro del Super Tucano a las líneas aéreas de Brasil y un proyecto con la sueca Saab para la venta al ejército de Brasil de 36 nuevos Gripen F-39. Al parecer, las conversaciones entre las dos compañías habrían comenzado antes de que Airbus anunciara la compra de C Series en octubre. A Boeing le atrajo la idea de una opa completa por las posibles sinergias en las divisiones comercial, de aviones ejecutivos y de defensa, además de las inversiones en I+D. "Estas sinergias tendrían sentido, ya que las empresas no compiten entre sí", opinan personas del entorno. Aunque esa opa ha quedado descartada, las dos empresas tendrán que decidir qué tipo de alianza es más atractiva.


Fuente: expansion.com

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