sábado, 12 de agosto de 2017

Los gansos inspiran a Boeing y la NASA


Estas aves migratorias han despertado el interés de Boeing y la NASA para disminuir la contaminación de las aeronaves, ya que ellas tienen un comportamiento que puede aplicarse en ese sector.

Boeing y la NASA encontraron una forma barata de reducir las cuentas de combustibles de las aerolíneas tomando prestado un truco de los más grandes aviadores de larga distancia del mundo: las aves migratorias.

Al alinear las aeronaves en una formación en ‘V’, preferida por los gansos canadienses, los operadores podrían dar un salto en eficiencia sin invertir en tecnología futurista o transformaciones estructurales. La idea es unir los convoyes en vuelo de manera segura usando herramientas de navegación y para evitar colisiones que ya están ampliamente instaladas en las cabinas.

"Piense en un coche que va detrás de un camión o un cicilista pedaleando detrás de otro", dijo Mike Sinnett, vicepresidente de desarrollo de productos de Boeing. "Esencialmente le permite, si está volando en el lugar correcto, reducir su consumo de combustible. Pero tiene que estar ahí por mucho tiempo".

‘Wakesurfing’, como se conoce en inglés a la técnica usada por las aves, implica aprovechar la energía de un avión líder, una posible forma de reducir las cuentas de combustible, que suelen ubicarse como el mayor o segundo mayor gasto de las aerolíneas. 

Un investigador de la NASA apunta a estudios que muestran ahorros de combustible de un 10 por ciento a un 15 por ciento, a la par de opciones más caras como la actualización de motores o la instalación de aletas de punta.

El concepto es uno de las docenas que tiene Boeing en estudio. La empresa además está analizando colocar alas largas como de planeador en la parte inferior de un avión para ahorrar combustible, así como también cómo gestionar el auge de los vuelos supersónicos. 

Asimismo, la firma aeronáutica de Chicago está estudiando inteligencia artificial que permitiría que haya un solo piloto en los controles durante un viaje largo, un potencial paso hacia vuelos totalmente autónomos.
Infografía: El Financiero
El ‘wakesurfing’ -también conocido como ‘vortex surfing’ o, en lenguaje aún más técnico, ‘trayectorias cooperativas automatizadas’- aprovecha las columnas con forma de cono del aire que se arremolina por millas detrás de las puntas de las alas de un avión. 

A través de un posicionamiento cuidadoso, los aviones que van detrás pueden ganar un impulso adicional de la parte superior de esa corriente circular, ahorrando combustible sin dar a los pasajeros un viaje a saltos.

Lea artículo completo en: El Financiero

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