sábado, 11 de junio de 2016

Rusia intenta romper el dominio de Airbus y Boeing con un avión de medio alcance


“Maguistralniy Samaliot 21ogo beka ”(Avión magistral del siglo 21) Es lo que significan las iniciales del Irkut MS-21, el nuevo avión de medio radio fabricado por el hólding estatal ruso United Aircraft Corporation (UAC), que agrupa a las principles empresas nacionales del sector, y presentado a los medios de comunicación esta semana en una lustrosa ceremonia en la ciudad siberiana de Irkutsk y a la que asistió el primer ministro, Dmitri Medvédev. El aparato aspira competir con el Airbus A-320 y el Boeing-737, las familias de aviones de pasajeros más vendidos del mundo. La prensa local lo describe como la más seria tentativa de la industria aeronáutica rusa de regresar al mercado internacional de la aviación civil, dónde está ausente desde el colapso de la Unión Soviética.


A decir de sus constructores, el aparato es superior en eficacia y rendimiento si se le compara con sus homólogos europeo y estadounidense. “La cabina es más ancha y consume menos combustible”, subraya por teléfono Yelena Fiodorova, portavoz de Irkut, empresa responsable del diseño del aparato y subsidiaria de UAC, lo que permite a dos personas circular por su pasillo central. El fuselaje es de materiales compuestos y muy ligero. Las primeras compañías que han adquirido el nuevo avión son rusas: Aeroflot, la aerolínea rusa de bandera, y Pobeda, su filial de bajo coste, así como otras de tamaño más pequeño: UTAir e IrAero. "Esperamos iniciar los primeros vuelos regulares a finales del 2018", sostiene Fiodorova. El precio de cada unidad oscilará entre los 72 y los 90 millones de dólares, dependiendo de si se trata del modelo estándar (MS-21 300) o una versión reducida de menor capacidad (MS-21 200).

EL RETO

Entrar en el mercado europeo y estadounidense, en el que Boeing y Airbus dominan, será el gran reto al que se enfrentará el Irkut MS-21 a corto y medio plazo. El Sukhói Superjet 100, un avión regional de corto alcance y capacidad para 98 pasajeros, necesitó siete años para que una aerolínea europea, la irlandesa CityJet, adquiriera 15 aparatos para renovar su flota. Hasta entonces, el principal contrato internacional del Sukhói Superjet 100 había sido con la mexicana de bajo coste Interjet, que adquirió 20 unidades y tiene pendientes otras 10.

El problema que ha afrontado el Sukhói Superjet 100 para despegar en ventas no ha sido tanto su diseño o características, sino la falta de fiabilidad de la empresa fabricante. “Es un buen avión”, ha declarado a ‘The Moscow Times' Richard Aboulafia, un analista estadounidense del sector. Pero “las grandes aerolíneas occidentales se preguntaban si la empresa acabaría hundiéndose y les dejaría con un producto huérfano" para el que sería difícil encontrar piezas de recambio. El Estado ruso ha tenido que enjuagar, con transferencias millonarias, las deudas acumuladas por el proyecto.

Sin embargo, el Gobierno ruso parece decidido a continuar invirtiendo en la aviación civil, un sector considerado como estratégico por Moscú. “Estoy totalmente seguro de que el avión será el orgullo de la aeronáutica rusa, y de que tanto ciudadanos rusos como extranjeros obtendrán un gran placer volando" en el MS-21, proclamó Medvédev en la presentación. Y es que la aviación civil, tal y como asegura el director general de UAO, Mijaíl Pogosyan, "es la industria que define el nivel de desarrollo de tecnologías innovadoras de un país".

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