sábado, 21 de junio de 2014

Rosy Granja, piloto de la Aviación Naval


A sus 28 años, la guayaquileña Rosy Granja Benites es la única piloto que integra la Fuerza Naval ecuatoriana, profesión que desde su infancia cautivó su atención y que hoy le permite vigilar y defender la soberanía marítima del país.


Su participación en esta rama de las Fuerzas Armadas, indica Marco Rocafuerte, comandante de la Aviación Naval, demuestra que las mujeres tienen las mismas capacidades y habilidades para desempeñarse en áreas y profesiones en las que antes no estaba permitido su ingreso.

Que Granja sea la única mujer que pilote un helicóptero es también la prueba de la evolución que vive la Aviación Naval, institución que ayer celebró sus 47 años de creación con una ceremonia castrense, al recordar la adquisición de la primera unidad, un avión Cessna Skyknight 320, el 19 de junio de 1967.
En la actualidad, la institución ha renovado sus aeronaves de ala fija, ala rotatoria y aviones no tripulados. Además realiza operaciones de aerotransporte con la Infantería de Marina y cubre el litoral con el Comando de Guardacostas.

La evolución de esta rama de las Fuerzas Armadas se ha dado desde 1921, dice Rocafuerte, cuando el Gobierno ecuatoriano envió a oficiales de marina a una escuela en Italia para formarse.

Desde agosto del 2012, la Aviación Naval suscribió un convenio con los ministerios de Defensa y de Salud para garantizar el traslado interislas en las Galápagos, con un helicóptero naval de matrícula HN-407, que desde su arribo ha cumplido con 113 misiones de evacuación médica. Los más beneficiados son los habitantes de las islas Isabela y Floreana.

Como parte de las actividades por aniversario, del 26 al 28 de junio se realizará una casa abierta, en la sede de la Aviación Naval, en la avenida de las Américas, donde se harán demostraciones de vuelo.

Fuente: El Universo.

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