lunes, 21 de abril de 2014

Ryanair, el antes y el después de la polémica low cost


El pasado 4 de septiembre la aerolínea de bajo coste por antonomasia, Ryanair, vivió su particular «miércoles negro». Por primera vez en su historia, la compañía irlandesa advirtió de que no cumpliría su previsión de beneficios, lo que en la jerga financiera es más conocido por el término inglés «profit warning». Aquel día sus acciones se desplomaron un 11%. Solo un mes después, se repitió la pesadilla para la empresa presidida por Michael O’Leary: el 4 de noviembre volvió a rebajar su estimación de ganancias. Regresaron las caídas en Bolsa y las dudas sobre la aerolínea que se define a sí misma como «ultra low cost» y lidera, con cerca de 1.600 vuelos diarios, de manera indiscutible el tráfico aéreo europeo.
Después de años en los que las aerolíneas tradicionales se han visto obligadas a aplicar severos planes de ajuste para cercenar sus estructuras de costes y reestructurar su negocio con el fin de competir con alguna garantía de éxito contra las compañías de bajo coste, los tiempos han cambiado para Ryanair. En una entrevista que publicó recientemente ABC, preguntado por si esta situación marca el fin del imperio «low cost» en el sector aéreo, O’Leary lo negó tajantemente: es Ryanair, afirmó, la que «marca el camino». No es que la irlandesa se haya quedado aislada, sino que la mayor parte de sus competidores han aprendido la lección y tratan de mimetizar esa apuesta por precios y costes a la baja.


El problema, reconocen ahora desde la compañía, es que se fue demasiado lejos en la búsqueda de esa estrategia. «Hemos cometido errores en el pasado. Hemos sido demasiado estrictos con los pasajeros. Todas las compañías exitosas cometen errores», reconoció el directivo irlandés en su última rueda de prensa en Madrid, que tuvo lugar el pasado 9 de abril. Desde el pasado mes de octubre Ryanair ha acometido una serie de cambios para mejorar el servicio de atención al cliente, desterrar esa imagen de las familias apresurándose en los accesos del avión para poder viajar juntos o las costosas sanciones por no llevar impresa la tarjeta de embarque. Estas son las principales mejoras emprendidas durante los últimos meses.
La página web: Los directivos de Ryanair consideran que esta es su principal transformación. En palabras del propio Michael O’Leary, se ha convertido«algo con deficiencias en algo fácil de usar, intuitivo». En líneas generales se trata de una «web» más moderna, más próxima a la de las aerolíneas tradicionales que da más opciones al cliente, como la posibilidad de realizar reservas de grupos.
Reserva de asiento: Desde el pasado 1 de febrero se asigna asiento en todos los vuelos de la aerolínea. Los usuarios pueden elegir, pagando un «extra» de 10 euros, entre «asientos premium», entre las filas de la 1 a la 5, la 16 y 17 y de la 32 a la 33, en las que disponen de prioridad de embarque, más espacio y posibilidad de desembarcar antes. Los asientos estándar se encuentran entre las filas 6 y 15 y de la 18 a la 31; a ellos se puede acceder pagando un plus de 5 euros y permiten elegir asiento al lado de la ventana o del pasillo y la proximidad a sus acompañantes de viajes. Para el resto de usuarios, se les reserva asiento sin coste alguno.
Trasporte de equipaje de mano: Desde diciembre la aerolínea permite que el cliente lleve consigo un segundo bulto de mano pequeño (por ejemplo, un bolso de señora o una bolsa del «duty free»), siempre que no supere las siguiente medidas: 35 x 20 x 20.
Impresión de la tarjeta de embarque: Anteriormente el coste de la reimpresión de la tarjeta de embarque ascendía a 70 euros, pero también desde diciembre este se eleva hasta los 15 euros. Sin embargo, los pasajeros que no hayan realizado la facturación online con anterioridad seguirán pagando un cargo de 70 euros.
Vuelos silenciosos: Para los vuelos de antes de las 8 de la mañana y después de las 21.00 horas Ryanair opera «vuelos silenciosos», en los que no hay anuncios a bordo, salvo los necesarios para garantizar la seguridad.
Familias y clientes «business»: En su última entrevista para ABC, O’Leary también avanzó que el próximo mes de mayo la «low cost» anunciará un producto específico para familias y clientes «business». Esto no significará que Ryanair se disponga a crear una clase «business», sino que pondrá en marcha iniciativas para mejorar el servicio y la puntualidad, además de flexibilizar los horarios y facilitar las reservas mediante dispositivos móviles.http://www.hispaviacion.es/

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