jueves, 17 de abril de 2014

Geraldine “Jerrie” Mock; primer mujer en dar la vuelta al mundo


El 17 de abril de 1964, la piloto estadounidense Geraldine “Jerrie” Mock, logró un hito, hasta entonces inigualado, en la aviación femenina: completar la vuelta al mundo aérea en solitario.

Pensar en aviación femenina era, a mediados del siglo pasado, pensar en el glamour y en la épica de las pioneras que, como Amelia Earhart, habían dejado gran impacto en la sociedad de la época, tanto por sus logros, como por el aura aventurera que parecía emanar de su estilizada, y algo andrógina, figura.
Sin embargo, fue una ama de casa, casi cuarentona, de escasa estatura, madre de tres hijos, y con apenas 750 horas de vuelo quien, montada en una pequeña avioneta Cessna 180, propiedad de la familia y con el épico nombre de “The Spirit of Columbus” lograse completar uno de los más grandes retos personales que podían darse en la aviación de aquellos años.


Las motivaciones de Jerrie Mock no eran ni el dinero, ni la fama, de la cuál huía, sino el luchar contra el aburrimiento que le producía la monotonía de la vida de ama de casa propio de los años 60. De hecho, cuando el 19 de marzo de 1964, Jerrie despegó del Aeropuerto de Columbus, ante la incredulidad y algo de menosprecio de sus compatriotas, una única idea le pasaba por la cabeza: “Sólo quiero tener un poco de diversión con mi avión”.
La piloto americana, nacida en Newark (Ohio) en 1925, había rehuido, ya desde pequeña, el aburrimiento que le producían los clichés que se le suponían por haber nacido mujer en el Medio Oeste americano de los 60.
Fue entonces, con apenas 7 años, que descubrió su verdadera pasión cuando, junto a su padre, tuvo la ocasión de volar en la cabina de un Ford trimotor.
A partir de ese momento, su vida estuvo dirigida a formarse para poder pilotar un avión algún día aunque, como tantas mujeres de su época, dejó de lado su carrera en el mundo de la ingeniería aérea para poder casarse y formar una familia junto a su marido, Russ Mock, también apasionado de la aviación.

Parecía que su carrera en la aviación no tendría continuidad hasta que un día de diciembre de 1963, tuvo una conversación, medio en serio, medio en broma, con su marido. Mientras fregaba los platos, tras una comida familiar, le comentó a su esposo: “Esto, es una esclavitud. No sabes lo que daría por escapara algún sitio... hacer algo diferente...”. A lo que su marido respondió jocosamente: “Eso es fácil. Te montas en tu avión y te das una vuelta al Mundo”. “Voy a pensarlo un poco” fue la escueta y premonitoria respuesta de la señora Mock, que, harta de las servidumbres de la vida de ama de casa, quería volver a recuperar la emoción en su vida.

En pocos meses se preparó concienzudamente, y, con la ayuda de Russ proyectó un viaje que la llevarían a recorrer casi 37000 kilómetros, en 29 días y realizando 21 paradas.
La noticia de su aventura pronto caló en la opinión pública norteamericana. Veían, en Jerrie Mock, a la arquetípica ama de casa estadounidense y, ya fuese por morbo, por incredulidad o por admiración, su arriesgado proyecto no pasó desapercibido.
Ya en ruta alrededor del mundo, los inconvenientes a los que se enfrentó la señora Mock fueron diversos. Desde averías, hasta problemas por el mal tiempo, que llegaron a hacerle variar sus planes, o, los peores de todos, por aburridos, los problemas burocráticos derivados de cruzar tantas fronteras.
La penúltima etapa en avión le supuso estar más de 18 horas pilotando sobre el océano Pacífico sin parar hasta llegar a San Francisco, dónde la esperaba su marido que, con la otra avioneta de la familia, la había ido a esperar.

Finalmente, el 17 de abril, tomó tierra en el mismo aeropuerto del que había salido un mes antes, dejando atrás miles de kilómetros, experiencias y hasta siete plusmarcas internacionales de aviación que le valieron numerosos premios y reconocimientos, como la Medalla Louis Blériot de la Federación Aeronáutica Internacional o la Medalla de Oro por un Servicio Excepcional de la Agencia Federal de Aviación, entregada por el entonces presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnsson            
 



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